Dedicada a la Diosa Mnemósine con actividades para mantener y mejorar la memoria,

información básica sobre la enfermedad de Alzheimer y otras demencias

 

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Mnemósyne

Dante Gabriel Rossetti, 1828-1882.

En la mitología griega Mnemósine o Mnemosina (en griego antiguo Μνημοσύνη Mnêmosúnê, de μνήμη mnếmê, memoria), a menudo confundida con Mneme, era la personificación de la memoria. Esta Titánide era la hija de Gea y Urano, y la madre de las Musas con Zeus.

En la Teogonía de Hesíodo,  los reyes y los poetas recibían el poder de hablar con autoridad por su posesión de Mnemósine y su especial relación con las Musas. También se cuenta que Zeus se unió a Mnemósine nueve noches consecutivas y así engendró a las nueve Musas, que nacieron en un parto múltiple.

Mnemósine también era el nombre de un río del Hades, opuesto al Lete,de acuerdo con una serie de inscripciones funerarias griegas del siglo IV a. C. escritas en hexámetros dactílicos. Las almas de los muertos bebían del Lete para así no poder recordar sus vidas anteriores cuando se reencarnaban. Los iniciados eran animados a beber del río Mnemósine cuando morían, en lugar de hacerlo del Lete. Estas inscripciones podrían estar relacionadas con una religión mistérica secreta, o con la poesía de Orfeo.

Similarmente, a aquéllos que deseaban consultar al oráculo de Trofonio en Beocia se les hacía beber alternativamente de dos fuentes llamadas «Lete» y «Mnemósine». Un procedimiento similar se describe en el mito de Er al final de La República de Platón.

Referencias 

Zuntz, G (1971), Persephone: three essays on religion and thought in Magna Graecia, Londres: Oxford University Press.
Fuente: Wikipedia

 


¿Sabía usted que...?s

 

El 90% de las personas han sufrido algún problema de memoria en algún momento de su vida.


Hay muchas razones que pueden causar estos problemas a parte de los propios que pueden suceder por el mero hecho de que nuestro cerebro, como el resto de nuestro cuerpo, envejece.


Por ejemplo, las dificultades de percepción por problemas en los sentidos (principalmente vista y oído), falta de atención y concentración, cambios en el estado anímico, cambios importantes en la vida (cambios del lugar de residencia, jubilación, aparición de una enfermedad crónica, pérdida de un ser amado...), cansancio, insomnio, ansiedad, depresión, enfermedad, tratamientos farmacológicos...


Justamente, muchas de estas causas suceden con mayor frecuencia durante el proceso normal del envejecimiento. Por ejemplo, los problemas de la vista y el oído son comunes y éstos generan problemas de memoria de forma indirecta. Es decir, sólo por el hecho de ver o oir peor, nos es más difícil percibir las cosas, que es el primer paso para aprender y memorizar!.


Es normal pues, que durante la vejez los cambios de memoria cobren un mayor protagonismo y para algunos individuos se conviertan en un signo preocupante,incluso de alarma, porque asoma una duda... Lloviznea y temen que las pequeñas gotas de lluvia sean el principio de una tormenta.

 

El proceso normal de envejecimiento conlleva, en la mayoría de las personas, una mayor lentitud en procesar la información, menor capacidad para recordar ciertas cosas, como el nombre de una persona conocida o el lugar donde hemos colocado una cosa.Muchas personas mayores se quejan también de la dificultad para concentrarse, de tener menos agilidad mental, de cambiar el nombre de un objeto por otro, de la dificultad para aprender cosas nuevas y recordarlas o de tener olvidos.

Aceptar estos cambios como parte del proceso normal de envejecimiento es duro y es comprensible que se convierta en una de las principales preocupaciones de las personas mayores respecto a su salud. Pero es evidente que si uno se compara consigo mismo cuando era más joven hay muchas posibilidades (por no decir todas) para que la comparación sea... negativa. Igualmente, compararse con personas de la misma edad no siempre asegura un resultado positivo porque sabemos que el proceso de envejecimiento, a pesar de tener elementos característicos, es distinto en cada persona. La vejez es la etapa de la vida donde se da mayor heterogeneidad y la edad cronológica no tiene porque coincidir con nuestras ‘otras edades’.

Podemos mejorar algunos de estos 'problemas de la edad' con algunos pequeños cambios como por ejemplo: comprobar que la graduación de las gafas es adecuada para optimizar nuestra capacidad visual, si alguien tiene problemas de oído hablarle siempre de cara y en la cercanía en lugar de alzar la voz, tener una libreta de anotaciones (por ejemplo, al lado del teléfono) o un calendario grande que nos ayude a recordar las cosas que tenemos que hacer o no debemos olvidar, decidir un lugar para cada cosa y poner cada cosa en su lugar (al principio es un esfuerzo pero luego se convierte en algo automático), recudir la velocidad de conducción para adaptarla a nuestra capacidad de reacción, viajar de día y con rutas conocidas o bien planificadas con antelación, reducir el número de cosas que hacemos a la vez (cuando se hacen 30 actividades a la vez es más fácil 'olvidarse de algo'), hacer listas de cosas que necesitamos o aquellas que nos llevamos en un viaje, seleccionar 'letra de lectura mayor' en el caso de uso de internet.

A pesar de todo ello, es importante poner atención a estos ‘cambios de memoria’ para poder detectar si este proceso normal evoluciona hacia ‘problemas de memoria’ más severos que dificultan la vida cotidiana y que están relacionados con las demencias.

La enfermedad de Alzheimer y otras demencias afectan la capacidad de comunicarse, el aprendizaje, la capacidad de pensar y razonar, alterando de forma irremediable la actividad laboral y la vida personal y social del individuo que la padece así como la de los que le rodean.

La Alzheimer's Association, la organización líder mundial en la investigación del Alzheimer y el apoyo a las personas y las familias afectadas, ha preparado una lista de los 10 síntomas comunes que podrían indicar la presencia de la enfermedad de Alzheimer (ver más abajo). Conocer mejor sus síntomas ayuda a un detectarlos más rápidamente cuando estos aparecen y esto constituye un paso importante para poder iniciar los tratamientos, recibir cuidados y servicios de ayuda. La asociación también ha redactado 10 propuestas para mantener nuestra mente sana y reducir el riesgo de Alzheimer. Pueden consultar la página en castellano en www.alz.org, allí encontrará éstos y otros documentos gratuitos sobre la enfermedad, libros con actividades para estimular la capacidad cognitiva del paciente, consejos y recursos para hacer frente a la enfermedad, en primera persona o desde nuestro papel como cuidadores.



Hoy es el primer día del resto de su vida.
¡Comience hoy a proteger su futuro!

Este es uno de los sabios lemas/ consejos de la Alzheimer's Association.

Sabemos que, a lo largo de nuestra vida, nuestra salud mental y física depende en gran medida (aproximadamente en un 75%) de nosotros mismos, de variables que dependen de nuestros hábitos y estilos de vida, de nuestras actitudes y acciones. Son muchas las cosas que podemos hacer (o continuar haciendo) o dejar de hacer para poner todo de nuestra parte. ¿Qué cosas? Podemos definir 3 ejes o líneas de actuación principales en las que 'nosotros',en la que 'usted' tiene la palabra!!


1) Hábitos y estilos de vida saludables


Manteniendo buenos hábitos nutricionales con una alimentación baja en grasas y rica en antioxidantes (frutas y verduras),

estilos de vida saludables evitando el sedentarismo y haciendo ejercicio (tan simple como una caminata diaria de media hora),

y en el que se evita el consumo de sustancias tóxicas (tabaco, exceso de alcohol, consumo de drogas ilegales).


Nuestro cerebro está también más sano si cuidamos nuestra salud y reducimos el riesgo de enfermedades cardíacas, la presión arterial alta, la diabetes y el derrame cerebral.

 

2) Mantenerse activo mentalmente


Leer, escribir cartas o un diario, hablar y conversar, ver una película, ir al cine o al teatro, aprender nuevas cosas, asistir a charlas y cursos, cuidar el jardín, aprender y hacer nuevas recetas de cocina, hacer pasatiempos como crucigramas, sopas de letras, hacer ejercicios de memoria o destreza mental como muchos de los tradicionales juegos de mesa como las cartas, el dominó o el ajedrez son muchas las actividades diarias que mantienen nuestro cerebro en buena forma y además lo hacen desde el tiempo de ocio, que precisamente durante la vejez es generoso con nosotros.


Por ejemplo, actividades tan simples y cotidianas como unas partidas de brisca o hacer un tapete de ganchillo, son ejercicios de entrenamiento y mantenimiento excelentes para nuestro cerebro. En una partida de la brisca tenemos que estar atentos y recordar las cartas que salen y tiran nuestros contrincantes, concentrarnos en la jugada, hacer juicios en base a las jugadas que se están haciendo que nos permitan preveer las cartas de los contrincantes, planificar la tirada, las próximas y la mejor estrategia para ganar la partida. Una vez acabada la jugada, contar los puntos obtenidos y al volver a jugar para hacer la rebancha...olvidar las cartas de la jugada anterior y volver a empezar...Igualmente, al tejer un jersey o hacer ganchillo hay que decidir el patrón más adecuado para el fin que queremos, planificar y calcular la cantidad de lana o hilo que serán necesarios, decidir el grosor adecuado de las agujas o el ganchilo, y aunque la acción de hacer punto y hacer ganchillo sean y automáticas, los motivos que se añaden para embellecer la prenda implican seguir las instrucciones de un patrón, llevarlas a cabo con exactitud, cambiando colores, añadiendo y 'comiendo' puntos, probar y corregir errores si es necesario, etc.

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3) Mantenerse activo socialmente

Las relaciones sociales son más importantes de lo que la mayoría de la gente cree. 


A pesar de los lemas de la OMS 'Jubilarse del trabajo no significa jubilarse de la vida' y 'Una jubilación con más júbilo y menos retiro' en la sociedad industrial actual, el cambio en el rol laboral de la persona que se jubila tiene efecto dominó sobre sus otros roles. La persona jubilada (rol laboral) pasa a ser pensionista (rol legal) y a sentirse considerado una persona mayor, vieja (rol social). En muchos casos esto sucede a pesar de que sus experiencias personales y vitales demuestren claramente que la edad cronológica, la que está escrita en su DNI, no es el mejor indicador de su edad biológica (cómo está físicamente), ni de su edad psicológica (cómo se siente, cómo piensa). Afortunadamente, su rol familiar, el hecho de ser el "viejo/a patriarca"  o haberse convertido en "el abuelo, la abuela" continúa siendo motivo de orgullo, reconocimiento y fuente de bienestar, con lo que este nuevo rol se convierte en un pilar importante de esta etapa de la vida para muchas personas.

 

Las actividades familiares y sociales nos ayudan a mantenernos activos físicos y mentalmente. Las actividades que realizamos con los demás implican continuar sintiéndonos miembros de nuestra comunidad y nos dan la oportunidad de poder continuar aportando lo mejor de nosotros, disfrutar de lo mejor de los demás y también –por qué no confesarlo-  aprender de los errores propios y ajenos.

 

Durante la vejez tenemos más tiempo que nunca para cultivar nuestras amistades, ofrecer nuestra experiencia o nuestra ayuda en distintos tipos de actividades que van desde el entorno familiar hasta el social.


Nuestro tiempo de ocio junto a los demás es muy enriquecedor, no hay que infravalorarlo y nos permite compartir las nuevas y viejas experiencias.


Hay muchas actividades para hacer con conocidos, amigos o un grupo de su localidad…No se trata de 'llenar la agenda' con actividades para 'no estar parado, sin hacer nada' sinó aprovechar la oportunidad que ahora se tiene de gozar más de nuestro tiempo y dedicarlo a cosas que nos gustan, nos enriquecen personalmente o aquellas que siempre quisimos hacer pero en aquel momento no pudimos por falta de tiempo y exceso de responsabilidades. Por ejemplo, emprenda viajes; no es necesario que recorra el mundo, pero salir con amigos en un grupo organizado o hacer una salida planeada por nosotros mismos, es estimulante mentalmente y nos ayuda a estar activos físicamente porque rompemos rutinas, paseamos para conocer el nuevo lugar, nos llena de nuevas emociones y experiencias; incluso nos brinda la maravillosa oportunidad de conocer gente nueva y hacer nuevos amigos. Puede también incorporarse a un grupo de amigos, un club, acudir a un centro cívico o hacer un curso o una actividad donde asistan otras personas, encontrará a sus amigos y hará de nuevos a la par que pasa su tiempo de forma agradable.


Y no olvide que algo tan simple y sencillo como hablar con sus vecinos o amigos, conversar, discutir con ellos las cosas que les interesan, aquellas 'en las que no están de acuerdo' , etc es importante para mantener su vida social activa.

 

Para finalizar resaltar algo que parece simple pero que con la vejez puede convertirse en algo difícil de alcanzar: seguir el consejo de Luis Rojas Marcos respecto a las relaciones sociales en la vejez: ¡Hablar con 6 personas al día!. Ahora puede resultarle ridículo ponerlo en duda, pero hay muchas personas mayores que no gozan de este bien... Piénselo, aproveche su situación actual y contribuya a mantener la de las personas a quienes quiere!


Y recuerde algo que es muy importante: No se bloquee por lo que hizo o dejó de hacer en su pasado. Hoy es el primer día del resto de su vida y siempre hay un tren en la estación que le está esperando.



Fotos: Antonio Giménez y Mercè Llort con su nieta Júlia, Sept 2002. Embarcaciones 'Don Fernando y Jean Pierre' en 'El Tigre', Buenos Aires, Argentina, Abril 2008. LGL




Los 10 síntomas de la enfermedad de Alzheimer según la Alzheimer's Association


¿Qué es normal durante el envejecimiento? ¿Qué no lo es y puede ser indicativo de padecer la enfermedad?


1. Pérdida de memoria

Con la edad, es normal olvidarse de nombres, citas o detalles de una situación de vez en cuando; con frecuencia las recordamos más tarde y podemos utilizar notas para recordar las cosas y mejorar estos olvidos. Por el contrario, una de las señales tempranas más comunes de la demencia es que la persona olvida información recién aprendida con más frecuencia y no puede recordar la información más tarde, por ejemplo, olvida situaciones completas. Gradualmente se le hace imposible usar notas para recordar.


2.Dificultad para desempeñar tareas habituales

Es normal que ocasionalmente olvidemos la razón por la que entramos en una habitación o lo que íbamos a decir. Sin embargo, a una persona con demencia se le hace difícil completar actividades rutinarias, como pueden ser preparar una comida, utilizar la cafetera, anudarse un zapato, hacer una llamada de teléfono o jugar a un juego.


3.Problemas con el habla

Muchas personas mayores encuentran dificultades en encontrar la palabra correcta para una cosa, mientras que la persona que padece la enfermedad de Alzheimer olvida palabras simples o substituye palabras inapropiadas o desconocidas al hablar o escribir, haciéndolo difícil de entender. Por ejemplo, si no encuentra su cepillo de dientes pide ‘esa cosa para mi boca’.


4. Desorientación de tiempo y lugar

Puede ocurrir que una persona mayor olvide el día de la semana o dónde va, pero el enfermo de Alzheimer puede perderse en la misma calle donde vive, no saber dónde está ni cómo llegó allí, y no recuerda cómo volver a casa.


5. Incapacidad para juzgar situaciones cotidianas, falta de buen juicio

Todos podemos tomar una mala decisión de vez en cuando, pero las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer pueden vestirse de forma inapropiada (por ejemplo, abrigarse mucho en verano, desabrigarse en invierno), no toman buenas decisiones con respecto a cómo manejar el dinero, regalando grandes cantidades a otros como los que venden productos y servicios por teléfono.


6. Dificultad para realizar tareas mentales

Es normal que las personas mayores tengan dificultades en comprobar y verificar sus transacciones bancarias mensuales. Una persona con la enfermedad de Alzheimer puede confundirse fácilmente al pensar en cosas abstractas; es posible que se olvide completamente del significado de los números o cómo se usan.


7. Colocación de objetos en lugares inapropiados

Algunas veces perdemos las llaves temporalmente pero un enfermo de Alzheimer puede guardar cosas en lugares poco comunes como por ejemplo, la plancha en la nevera o un reloj en la azucarera.


8. Cambios repentinos de humor o de comportamiento

Es normal que nos sintamos tristes o de humor variable de vez en cuando, mientrasque una persona con Alzheimer presenta cambios repentinos (por ejemplo, de felicidad a enojo) sin razón aparente.


9. Cambios en la personalidad

Con la edad, todos presentamos pequeños cambios en nuestra manera de ser, pero las personas con demencia pueden presentar cambios drásticos en la personalidad. Pueden llegar a estar muy confundidas, desconfiadas, temerosas o depender mucho de un miembro de la familia.


10. Pérdida de iniciativa

Es normal que a veces nos cansemos de los quehaceres y las obligaciones sociales o de trabajo, pero una persona con la enfermedad de Alzheimer puede volverse muy pasiva, sentándose frente al televisor por horas y horas, durmiendo más de lo normal, o negándose a hacer sus actividades cotidianas.

 
 
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