Esta página está dedicada a dos personas muy singulares: la Sra. Jeanne Louise Calment y el Sr. Joan Riudavets Moll.

 

 

 Cuando le preguntaron el secreto de su longevidad dijo:

 ‘'Que siempre me lo tomo todo con calma, por eso me llamo Calment' http://www.grg.org/JCalmentGallery.htm

 

 

Sigo fascinada con una de las personas más extraordinarias de la historia de la humanidad: la Sra. Jeanne Louise Calment (21 de febrero de 1875 - 4 de agosto de 1997), una ciudadana francesa que vivió 122 años, 5 meses y 13 días (44.724 días en total). Se trata de la persona más longeva comprobada por la ciencia hasta el día de hoy, de acuerdo a los muchos estudios e investigaciones documentales que se hicieron de ella mientras vivía. Fue la última persona viviente conocida que haya nacido en la década de 1870.

Nacida en Arlés, Calment tenía 14 años cuando la Torre Eiffel fue terminada en 1889, y tuvo una vida extremadamente activa, manteniendo una actividad física intensa incluso en la tercera edad, ya que practicó esgrima a la edad de 85 y manejaba su bicicleta hasta la edad de 100. Su hermano, François, vivió hasta los 97; su padre, Nicolás, hasta los 93 y su madre, Margarita, hasta los 86.

Se casó con su primo segundo, Fernand Calment, en 1896, quién había nacido en 1868 y murió en 1942, cuatro años antes de festejar su 50 aniversario de bodas. También sobrevivió a la hija de ambos, Yvonne, que murió en 1934, y a su nieto, Frédéric, muerto en 1963 en un accidente automovilistico.

Trato en desventaja... para Raffray

En 1965, a la edad de 90 años, sin herederos naturales, Jeanne Calment firmó un acuerdo, común en Francia, para vender su condominio sin perder la propiedad, al abogado François Raffray. Este tipo de acuerdos permiten al propietario original obtener recursos por un tiempo hasta su muerte. Raffray, entonces de 47 años, acordó pagar una suma mensual hasta que ella muriera. Al momento del acuerdo, el apartamento valía el equivalente a 10 años de renta. Desafortunadamente para el abogado, Jeanne no sólo sobrevivió treinta años más, sino que vivió más tiempo que él, ya que Raffray falleció en 1995, a la edad de 77 años. Su viuda debió seguir pagando hasta la muerte de Jeanne Louise casi 3 años más tarde.

Salto a la fama mundial

En 1985, a la edad de 110 años, Calment fue internada en una casa para ancianos. Pero no fue hasta 1988 que ganó reconocimiento mundial gracias al centenario de Vincent van Gogh. Diversos reporteros de todo el mundo visitaron Arles y fue entonces cuando tuvo la oportunidad de contar la anécdota de cómo lo conoció. Cuando tenía 14 años, Van Gogh visitó la tienda de su padre. Para Jeanne, Van Gogh era un tipo sucio, desagradable y mal vestido. Jeanne Louise también afirmó haber asistido al funeral de Victor Hugo

Videoteca: Jeanne Calment http://es.youtube.com/watch?v=cB_yIlnaryg&feature=related 

Bajo los reflectores

A los 114 años, apareció brevemente en la película "Vincent and me", interpretándose a sí misma y convirtiéndose también en la actriz más anciana conocida en la historia.  Un documental francés sobre su vida, Más allá de los 120 años con Jeanne Calment, fue lanzado en 1995. En 1996, el asilo donde vivía lanzó un CD en su honor. Time's Mistress presentaba sus pensamientos combinados con mezclas de ritmos modernos y rap.

Videoteca: 'Jeanne Calmant is 114 in clip from Vicent and me' http://es.youtube.com/watch?v=_ADIZoNQP78&feature=related 

Jeanne Louise dejó de fumar a los 117 años, porque al quedar ciega le daba pena pedir lumbre para sus cigarrillos.

Establecimiento del récord

Después de la entrevista de 1988, a la edad de 113, Calment recibió el título de la persona más anciana del mundo por el libro Guinness de los Récords. Dicha publicación la mencionó por vez primera en la sección de "nuevas entradas" al final del libro en 1989. Sin embargo, en ese mismo año, el título le fue retirado y se le otorgó a Carrie C. White, de Florida, quién afirmaba haber nacido en 1874, a pesar de que esto fue disputado por diversas investigaciones posteriores.

A la muerte de White, en febrero de 1991, la tímida y débil Jeanne Louise, de 116 años, fue reconocida como la persona más anciana con vida. El 17 de octubre de 1995, a la edad de 120 años y 238 días, se convirtió en el récord Guinness a la persona con más edad jamás documentada, sobrepasando con seguridad al japonés Shigechiyo Izumi, quién alguna vez reclamó el título con serias dudas sobre su veracidad.

Descontando los cuestionables casos de Shigechiyo Izumi y Carrie C. White, Calment es la primera persona cuya llegada a las edades de 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121 y 122 años ha sido registrada con certeza. Es la única persona que, con certeza documental y sin ninguna duda médica de por medio, ha superado los 120 años.

Después de su muerte, el 4 de agosto de 1997, Marie-Louise Meilleur, de Canadá, se convirtió en la persona más anciana reconocida en el mundo.

Estado de salud

La remarcable salud de Jeanne Calment fue determinante en el establecimiento de su récord. A los 85 practicaba esgrima, a los 100 montaba su bicicleta. Su traslado a un asilo de ancianos, sólo tuvo lugar después de su aniversario 110. La razón: un pequeño incendio registrado en su departamento cuando estaba cocinando. A pesar de todo, siguió conservándose en buena forma y pudo caminar por sí misma hasta que tuvo una caída a la edad de 114 años y 11 meses. Jeanne sobrevivió a una operación en la cadera, en enero de 1990, convirtiéndose así en la persona verificada más vieja sometida a una cirugía. A pesar de que después de ello estuvo confinada a una silla de ruedas, se mantuvo activa y parlanchina, recibiendo visitas constantes hasta su aniversario 122, cuando se declaró que su estado de salud había declinado y necesitaba de privacidad. Jean-Marie Robine, director de uno de los principales centro de salud europeos, dijo que esta privacidad fue una especie de "permiso para morir", pues toda la atención puesta en ella se esfumó. Jeanne Calment murió cinco meses después.

Citas

"J'ai été oubliée par le Bon Dieu!" ("El Señor se ha olvidado de mí")

"Disfruté todo lo que pude. Viví de una manera recta, transparente y no me arrepiento. Soy muy afortunada"

"El vino: estoy enamorada de él"

"Tengo una sola arruga y estoy sentada sobre ella!"

"Uno muy corto" - Respuesta a la pregunta sobre qué futuro esperaba, a los 120 años.

 

Fuente de información: Wikipedia

 

 

Joan Riudavets Moll, el hombre más viejo del mundo

JRiudavets3 

 

 

Supe de él por primera vez a través del telenotícias. Era su cumpleaños. Me maravilló por la claridad de sus palabras, su escritura firme y el sentimiento de viejo amable que traspasaba la pantalla. Le dediqué una sección escrita de notícias en el primer curso de Envellir bé a la espera de poder ofrecer un vídeo a mis alumnos ya que había acordado con mi marido que en uno de los próximos veranos nos acercaríamos a 'les Illes' para conocerle. Pero no lo hicimos. Dos años más tarde, poco después de iniciar el curso y volver a hablar de él con entusiasmo y orgullo, apareció otra vez en las notícias. Mis ilusiones se esfumaron. Me sentí triste por él. Navegué en la web en su busca otra vez y en http://www.mallorcaweb.net/arc46/societat/joanriudavets.html encontré sentimientos compartidos en esta página de homenaje de Antoni Ramis Caldente, coordinador de la web L'Arc-46 de uno grupo de comunicación ecológico y humanista socia de las Islas Baleares. La traduzco para que sea accesible a los no-catalano parlantes. Visiten la web para ver las fotografías realizadas por este autor.

'Adiós, amigo!

Ayer, sábado, de buena mañana, cuando, como todos los sábados, iba a dar la clase particular, un poco de todo, a alguien que lo necesitaba, mirando las notícias de las primeras páginas de los periódicos de los expositores externos de las papererias, recibí el fuerte golpe de tu adiós. Ciertamente no éremos, y yo mucho menos que mi mujer, tan amigos como para que Paca nos lo comunicara personalmente y al momento. Por otro lado, cuando digo "amigo" lo digo desde mi sentimiento per tu bondad, por la bondad de toda tu persona, que me captivó cuando te conocí y me ha acompañado siempre desde aquel primer momento; a pesar de que se que, seguro, yo no estaba dentro de tu memoria y, consecuentemente, entre tus amigos. Con tu muerte, muere dentro de mi sentimiento, una parte importante de mi fe humanista, el hombre no es inmortal, tu, ejemplo de vida y de bondad, te vas, las Islas (Menorca) y toda España ya no somos pioneras mundiales de nada, y aquí, en les Illes, los sondeos sobre las intenciones de voto de nuestros hermanos indican que más del 50% piensan votar modelos que son tu antípoda. Y yo me he quedado sin la foto imposible. 
Desde que soy "periodista" aficionado hago miles de fotografías, fotografías de situaciones muy emotivas; el otro día pude dar la mano a Josep Lluís Carod-Rovira y a Joan Puigcercós, les hice, especialmente al primero, muchas fotografías, algunas con personas admiradoras que querían "la foto", pero yo no tengo ninguna con ellos. A lo largo de estos últimos años te he hecho algunas fotografías como las dos de esta página (con tus hermanos y tu hija Paca y en las "Voltes dels Ases" del Migjorn Gran), pero nunca había pedido "salir yo en la foto contigo". Había pensado hacerlo el próximo verano. Tener una fotografía con el hombre más viejo del mundo! Y, además, que en tu caso, era una muy buena persona. Y, además, una persona que me había hecho mucho caso ("le deseo que viva tanto com yo, y lo viva tan bien como yo") y me había contado muchas cosas muy interesantes. Un amigo. El más grande (*) del mundo. Lo que hasta ahora era muy fácil, ahora ya es imposible. Adéu, Joan. Adéu, amic.
Antoni Ramis Caldentey 07-03-2004'

* nota de la traducción: en esta frase 'gran', en catalán, tiene doble sentido: el mayor, en magnitud, y el mayor en años.

 

Joan Riudavets Moll (Es Migjorn Gran, Menorca, España, 15 de diciembre de 1889 - 5 de marzo de 2004) se convirtió en la persona más anciana de Europa tras la muerte de la italiana Maria Teresa Fumarola Ligorio en mayo de 2003, y el hombre más anciano del mundo tras la muerte del japonés Yukichi Chuganji en septiembre de 2003.

Para ser un supercentenario tenía una salud poco común: le encantaba el ciclismo y pudo montar en bicicleta hasta los 110 años. Fue músico y trabajó de zapatero hasta que se jubiló en 1954. Políticamente, era republicano. Murió a la edad de 114 años a consecuencia de un resfriado.

Su madre, Catalina Moll Mercades, murió a los 25 años, antes de terminar el mes de diciembre de 1889, por lo que Joan Riudavets es probablemente la persona que ha sobrevivido más años a uno de sus progenitores, con algo más de 114 años.

Es el 6º hombre que más ha vivido en el planeta: 114 años y 82 días. Le sobrevivieron dos hermanos pequeños: José (nacido en enero de 1907) de 101 años actualmente y Pere (1901-2006), la persona más anciana de la isla a la hora de su muerte.

Fuente: Wikipedia

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Homenaje a Joan Riudavets en la página web del profesor Júlio Pérez Díaz, Científico Titular del CSIC. Investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía, Doctor en Sociología, Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, http://www.ced.uab.es/jperez/pags/Temas/riudavets.htm

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Videoteca. Josep Riudavets i Mercadal 100 años, Enero 2007  http://es.youtube.com/watch?v=yRugmjTKoRI

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Domingo 30 de diciembre de 2001 - Número 324

ENTREVISTA | JOAN RIUDAVETS, 112 AÑOS

¿De qué se acuerda de 2001?

RODRIGO WICKERS

 

 

Memoria. Joan Riudavets Moll puede fundir en su memoria la imagen de los unamunianos soldados españoles que partieron hacia Cuba para perderla, con la estrepitosamente clancyana estampa de las Torres Gemelas desmoronándose sobre Manhattan. En 1898, cuando el desastre colonial de Cuba, tenía nueve años. El pasado día 15 este menorquín cumplió 112 inviernos. «Estoy mejor que cuando cumplí los 111», asegura con sorna. Fue amamantado en el XIX, recorrió en su totalidad el siglo XX y mordisquea con su dentadura postiza este amanecer del XXI. A la guerra colonial suma esta memoria viva del siglo más cruel de la historia dos conflictos mundiales y la civilada franquista. Sin embargo, no desprecia la pequeña actualidad cotidiana. Lee la prensa y ve el televisor, aunque con menos interés, cada día. ¿Cómo juzgan sus 40.902 días de existencia estos últimos 365? Recibe al periodista con corbata y gorra, y sorbe una copa de moscatel para inspirar su verbo.Política: «El presidente Aznar lo está haciendo bastante bien.Está claro que es muy difícil acertar en todo, incluso para gente que sabe tanto, tanto más que yo, por mucho que se quiera. Ha mejorado mucho desde que empezó».

Si este año el presidente español vuelve a veranear en la Menorca de Riudavets y se digna a visitar al anciano su edad lo ha convertido en personaje público en la isla quizá recomiende al «joven José María» que afile su celo sobre ciertos satélites del poder, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores. «Hombre, yo en Gescartera no he perdido nada», pero eso de estafar a monjas, ciegos, militares y huérfanos de la Guardia Civil «está muy mal hecho», concluye.

La llegada del euro llama más la atención a Riudavets que las tribulaciones penales de Camacho y compañía. El anciano menorquín ha estudiado el aspecto que tendrán las facturas de la cotidianeidad agua, luz, teléfono... para no permitir que la construcción europea le salga más cara que al resto de ciudadanos de la Unión.Lo único que le mosquea un poco es que los británicos vuelvan a ir, una vez más, por libre. «¿Por qué la libra esterlina va a seguir siendo libra esterlina?», se pregunta receloso. No en vano, Riudavets vivió aquel tiempo en que las islas soportaban mote la pérfida Albión de mujer fatal.

¿Cuánto valdría Zidane en euros o en libras esterlinas? A Riudavets le trae al pairo el fútbol. Tampoco ese Barça que, más que un club, parece un barco a la deriva, quiere decir nada el abuelo.Aunque se le nota que la bandera bicolor de Rexach le llama más que la blancura viento en popa (Ariel es nombre de viento) de la enseña de los chicos dirigidos por Vicente del Bosque.

Como celebridad local, Riudavets ha conocido a Don Juan Carlos y Doña Sofía, la pareja coronada. En el recibidor de su casa hay constancia fotográfica de tan egregias relaciones, aunque nunca se haya sentido históricamente seducido por lo que representa la institución monárquica. Pero su republicanismo de zapatero en el oficio de fabricador de zapatillas continuó con la tradición familiar no le impide manifestar «mucho respeto por el Rey.Es muy amable», dice. «Y su señora también. Muy, muy agradable.Me hicieron una gran atención». Por eso, con prudencia, puede también valorar el affaire Eva Sannum, la modelo noruega que recientemente ha roto su contestada relación sentimental con el Príncipe Felipe. El abuelo reconoce que «hay impedimentos» para que cualquier joven emprenda amoríos con quien la puede convertir un día en reina de España, pero eso no es óbice para que la chica, «si va con honradez y si se querían», no merezca un voto de confianza.

Inevitable pedirle a este sabio menorquín más por viejo que por diablo que pronuncie su opinión sobre lo ocurrido en Nueva York el infausto 11 de septiembre. Riudavets ensombrece, por una vez, su mirada serena. «Tantos recursos como hacen falta en educación, en tantas cosas...», vacila antes de contestar.Considera culpable a Bin Laden, y dice no comprender ni al millonario saudí ni a su causa. «Los que estrellaron los aviones son unos pocos, y no representan a la mayoría», explica con convicción demócrata. «Son unos pocos fanáticos, pero de esos también hay aquí. Como los de ETA. Da mucha tristeza».

La operación Libertad Duradera despierta en él cierto escepticismo quizá sabio, quizá sólo producto del sentido común. «No sé si conseguirán acabar con el terrorismo», dice. Eso en plan global.En el particular, se congratula de que la vecina Francia empiece a mostrar ciertos síntomas de intención colaboradora respecto a la necesidad de acabar con ETA y olvidar aquellos tiempos en los que el sur de la Galia estaba plagado de «santuarios» donde los asesinos de la banda se preparaban a placer para ensangrentar el otro lado de la muga. Pero el abuelo no es antinacionalista radical. «No importa que haya diferencias», dice a este respecto.«Siempre hay diferencias y tiene que haberlas. Pero lo más importante, por encima de todo, es el respeto».



 

 
 
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